domingo, 10 de febrero de 2013

Marea

De las metáforas absurdas y las cajas de galletas. Los  flamencos y las arañas.

Ahora mismo estás en aguas profundas, donde nunca he sabido seguiros por mucho que lo intente. Abandonaste la cueva y te enfrentaste al mar abierto. Sé que no vas a volver. Has encontrado otro lugar y espero que allí estés bien. Me cuesta comprenderte. Abrí el libro, pasé las páginas capítulo a capítulo. Cuando pienso que conozco bien la trama y que podría adivinar qué viene a continuación...me sorprendes y decides darle otro giro a la historia.

Quedan muchas galletas en la caja. Todas ellas (negras, tostadas, con envoltorio o sin él) diferentes. Vas a tener muchos momentos en los años que te quedan, no las quemes de golpe. Date tiempo. Qué manía con apurarlo todo, el tiempo se acaba, el tiempo se agota. Sí, somos finitos (¿y qué?), pero éso no debería hacer que te quedes en una cueva toda la vida, porque es más cómodo. Porque es más fácil.
Has salido. Espero que aunque haya un océano de distancia, vengas a visitarme de vez en cuando. Aunque no me enfrente a la marea cómo tú.

No hay comentarios:

Publicar un comentario