Desde mis primeros
hasta mis últimos balbuceos
he tratado de explicarme,
de decirte algo.
Quiero que me comprendas,
pero no consigo
ordenar las letras ni
hilar pensamientos
con palabras.
No puedo desenredar
mi lengua
encadenar las sílabas,
susurrar
lo que muero por decirte.
Sólo consigo
que me tiemblen las piernas
y las manos.
Intentando con los ojos expesar
lo que nunca ha salido de mis labios.
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