Y Quijotes batallando
en los huecos de mi mente, que se niega
a funcionar como es debido.
jueves, 21 de febrero de 2013
jueves, 14 de febrero de 2013
Verba volant
Ficar ou non (ficar)
pensando
na ansia de fuxir,
de partir de Estocolmo.
Tras-pasar
a fronteira do sono,
chegar a un novo lugar.
Pensando
de presa e (de) vagar.
Deixando unha liña
de sangue e auga
a cada paso.
Ate marchar e
que non reste nada de ti
en ningunha parte.
lunes, 11 de febrero de 2013
Rotten roots
Todos tenemos un pequeño Zelig dentro
sale cuando queremos sentirnos seguros.
Y al final sólo conocen a nuestro pequeño Zelig.
Echan de menos a la persona,
pero quieren al reflejo.
sale cuando queremos sentirnos seguros.
Y al final sólo conocen a nuestro pequeño Zelig.
Echan de menos a la persona,
pero quieren al reflejo.
domingo, 10 de febrero de 2013
Marea
De las metáforas absurdas y las cajas de galletas. Los flamencos y las arañas.
Ahora mismo estás en aguas profundas, donde nunca he sabido seguiros por mucho que lo intente. Abandonaste la cueva y te enfrentaste al mar abierto. Sé que no vas a volver. Has encontrado otro lugar y espero que allí estés bien. Me cuesta comprenderte. Abrí el libro, pasé las páginas capítulo a capítulo. Cuando pienso que conozco bien la trama y que podría adivinar qué viene a continuación...me sorprendes y decides darle otro giro a la historia.
Quedan muchas galletas en la caja. Todas ellas (negras, tostadas, con envoltorio o sin él) diferentes. Vas a tener muchos momentos en los años que te quedan, no las quemes de golpe. Date tiempo. Qué manía con apurarlo todo, el tiempo se acaba, el tiempo se agota. Sí, somos finitos (¿y qué?), pero éso no debería hacer que te quedes en una cueva toda la vida, porque es más cómodo. Porque es más fácil.
Has salido. Espero que aunque haya un océano de distancia, vengas a visitarme de vez en cuando. Aunque no me enfrente a la marea cómo tú.
Ahora mismo estás en aguas profundas, donde nunca he sabido seguiros por mucho que lo intente. Abandonaste la cueva y te enfrentaste al mar abierto. Sé que no vas a volver. Has encontrado otro lugar y espero que allí estés bien. Me cuesta comprenderte. Abrí el libro, pasé las páginas capítulo a capítulo. Cuando pienso que conozco bien la trama y que podría adivinar qué viene a continuación...me sorprendes y decides darle otro giro a la historia.
Quedan muchas galletas en la caja. Todas ellas (negras, tostadas, con envoltorio o sin él) diferentes. Vas a tener muchos momentos en los años que te quedan, no las quemes de golpe. Date tiempo. Qué manía con apurarlo todo, el tiempo se acaba, el tiempo se agota. Sí, somos finitos (¿y qué?), pero éso no debería hacer que te quedes en una cueva toda la vida, porque es más cómodo. Porque es más fácil.
Has salido. Espero que aunque haya un océano de distancia, vengas a visitarme de vez en cuando. Aunque no me enfrente a la marea cómo tú.
miércoles, 6 de febrero de 2013
El candado
Desde mis primeros
hasta mis últimos balbuceos
he tratado de explicarme,
de decirte algo.
Quiero que me comprendas,
pero no consigo
ordenar las letras ni
hilar pensamientos
con palabras.
No puedo desenredar
mi lengua
encadenar las sílabas,
susurrar
lo que muero por decirte.
Sólo consigo
que me tiemblen las piernas
y las manos.
Intentando con los ojos expesar
lo que nunca ha salido de mis labios.
hasta mis últimos balbuceos
he tratado de explicarme,
de decirte algo.
Quiero que me comprendas,
pero no consigo
ordenar las letras ni
hilar pensamientos
con palabras.
No puedo desenredar
mi lengua
encadenar las sílabas,
susurrar
lo que muero por decirte.
Sólo consigo
que me tiemblen las piernas
y las manos.
Intentando con los ojos expesar
lo que nunca ha salido de mis labios.
sábado, 2 de febrero de 2013
Cierres
"El sueño es como una pequeña muerte"
Y yo no consigo asesinarme.
Tiritando, me tapo con mil y una corazas
encogiéndome bajo su peso,
pero sigo teniendo frío.
Abriendo y cerrando los ojos,
estiro brazos y piernas
hasta rozar el vacío de la cama,
para volver a encogerme e implosionar.
Cruzando las fronteras
de dos países sin dueño ni habitantes,
que me acogen
para expulsarme a continuación.
Acariciando el lado frío de la sábana
intento que mi cabeza apague la luz
sin conseguirlo.
No hay oscuridad, no hay tinieblas
y el descanso nunca llega.
Sólo escucho el susurro intermitente
que me impide morir,
aunque sea por un instante.
Algo
Fueron, son y
serán. El acorde
disonante, el
renglón torcido.
Lo
inconforme e inesperado.
Destruyen
para construir. No hay quien los entienda.
Indescifrables.
Inocentes y terribles.
Inconscientes
en la mayor parte de los casos.
Han
alargado sus sombras, han alzado la vista, pero
siguen ciegos.
Miran
sin ver. Oyen pero no escuchan.
Hablan
sin comunicarse.
Se
necesitan los unos a los otros. Desesperadamente.
Hasta
hacerse daño.
No he
visto nunca tanto dolor.
Dolor
de alevosía y premeditación.
Masoquistas
por compañía, hirientes por soledad.
Quieren
saber, pero no consiguen comprender. Su historia es una historia de confusión.
No
tienen a quién preguntar, a quién dirigirse.
Ciegos
en un universo demasiado grande para abarcarlo con el pensamiento.
Un
cosmos que tratan de comprimir en la finitud de su envoltorio carnal.
Y yo no
puedo ayudarles. Porque tampoco puedo ayudarme a mí mismo.
Así
que lloro, grito, me arranco la piel a tiras.
Río,
canto y los miro. Y me miro. Con compasión.
Por
pertenecerles inevitablemente.
Por
ser uno de ellos.
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